El día que el terror llegó a una cancha de tenis

Jueves 6 de mayo de 2021

Alfredo Ramirez

Hace ya 28 años, Monica Seles sufrió un atentado en plena cancha en un suceso que no sólo conmocionó al tenis, sino que cambió la dinámica del deporte en general.


Era el 30 de abril de 1993, Seles se enfrentaba a la búlgara Magdalena Maleeva en los Cuartos de final del torneo de Hamburgo, en Alemania.


La entonces jugadora serbia de 19 años ganaba 6-4 y 4-3, se sentó en su silla para descansar, tomó una botella de agua y al posarla sobre sus labios sintió intempestivamente un fuerte dolor en su espalda que pronto se apoderó de todo el cuerpo.


Lo primero que hizo fue girar sobre sí misma para ver de qué se trataba la molestia y ahí estaba él: Günter Parche, un alemán de 38 años que tenía en sus manos un cuchillo, arma que había clavado en la espalda de la jugadora.


¿El motivo? Estaba obsesionado con la alemana Steffi Graf y no podía soportar que Seles le hubiera quitado el primer lugar del ranking mundial. Su plan era lastimarla para mantenerla fuera de las canchas por un tiempo y esto le permitiría a la alemana volver al puesto más alto.


Seles venía de ganar su tercer Abierto de Australia y se encontraba en su mejor momento, había conquistado 8 Grand Slams en apenas tres años de carrera profesional y se encaminaba a ser la mejor jugadora de todos los tiempos.


Sin embargo, tras este suceso su carrera se vino abajo, su magia desapareció y no volvió a figurar en los grandes torneos, se sometió a tratamientos psicológicos y alcanzó a regresar a los torneos, pero sin el brillo que un descerebrado le arrebató aquel 30 de abril de 1993.

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